Un desafío universal y creciente

La presbicia es una condición fisiológica inevitable asociada al envejecimiento ocular, que afecta progresivamente a todas las personas a partir de los 40-45 años, independientemente de su estado refractivo previo.

Su origen radica en la disminución de la capacidad de acomodación del cristalino y el músculo ciliar, lo que compromete la visión cercana y dificulta la ejecución de tareas cotidianas.

Un desafío universal y creciente

Los síntomas más frecuentes incluyen:

  • Dificultad para enfocar objetos a corta
    distancia inicialmente
  • Necesidad de alejar el texto o ampliar el tamaño
    de lectura
  • Fatiga visual y cefaleas asociadas
  • Dependencia creciente de anteojos de lectura o lentes multifocales.

La magnitud del problema es global: más de 2.000 millones de personas, tanto hombres como mujeres, viven actualmente con presbicia, y esta cifra continúa en aumento debido al envejecimiento poblacional.

Además de su impacto funcional, la presbicia afecta la productividad laboral, la autonomía personal y la calidad de vida, convirtiéndose en una de las condiciones visuales más prevalentes y subtratadas del mundo.

A pesar de su alta incidencia, las opciones terapéuticas disponibles históricamente se han limitado al uso de gafas o intervenciones quirúrgicas, dejando un espacio significativo para soluciones farmacológicas innovadoras, seguras y accesibles que respondan a las necesidades reales de la población.

Nuestra Solución en Presbicia

Un enfoque farmacológico probado y sostenido en el tiempo durante más de 20 años, el Método Benozzi® se ha aplicado en la práctica clínica con resultados consistentes. Su formulación magistral oftálmica ha demostrado:

• Mejoría significativa de la agudeza visual cercana (UNVA)
• Reducción o eliminación de la dependencia a gafas, alcanzando Jaeger 1–2 en un alto porcentaje de pacientes
• Mantenimiento o mejora de la visión lejana (UDVA)
• Habilidad de mantener la capacidad de enfocar en todas las distancias
• Excelente tolerabilidad, con eventos adversos leves, transitorios y sin discontinuación
del tratamiento
• Resultados sostenidos con datos reales de más de 10 años en ciertos pacientes

Esta experiencia clínica robustece su perfil de seguridad y eficacia, posicionándolo como una alternativa no invasiva y basada en evidencia para el tratamiento de la presbicia.